Suavemente, la brisa acaricia mis manos, mis pies, mi pelo y mi vestido azul con una extraña dulzura, una que nunca creí merecer. Mis pasos sobre la húmeda arena negra y las olas me invaden de sensaciones y recuerdos. Algunos dolorosos, otros felices. Me pregunto, ¿por qué estoy llena de preguntas?,¿por qué la mayoría de ellas no tienen respuestas? Querer saber y no poder, ¿por qué en vez de desalentarme, me anima a seguir adelante para tratar de descubrirlas, de eliminar la oscuridad con un rayo de luz, de esperanza?
Me he enfrentado a miles de incógnitas en mi corta vida, muy pocas, y principalmente sin importancia, han tenido respuesta. Las demás siguen ahí, en la neblina de ideas de mi mente, retándome a contestarlas, a averiguar su respuesta. Probablemente, muchas de ellas se irán se mi mente con la fuerza de los años, introduciendo incógnitas nuevas, que seguirán retándome hasta ser solucionadas o caer en el olvido. Me gustaría saber si, en algún momento, todas esas preguntas tienen una solución que podemos saber, más aún, me pregunto si nuestra mente, anhelante de respuestas, está preparada para comprenderlas y, más aún, aceptarlas.
Ahora mismo, con el sol apareciendo en el horizonte, eliminando todas las sombras a mi alrededor, pienso que los humanos tendemos a complicarnos, que la respuesta, es más simple de lo que parece.
martes, 31 de agosto de 2010
jueves, 12 de agosto de 2010
Por favor, la verdad
La verdad podía resultar realmente asquerosa. Me siento tan estúpido. ¿Cómo pude creer en todas esas patrañas? Mis padres no son mis padres, mi familia no es biológicamente mi familia. Eso lo sé desde hace años, y nunca he tenido ningún problema con ello.Todo lo contrario, estoy increíblemente agradecido porque me hayan aceptado. Pero, ¿por qué me mintieron? ¿Qué demonios ganaban con ello? Mis padres biológicos no murieron en un accidente, no murieron ese día básicamente. Me dejaron en aquel cuarto de aquel sucio y frío apartamento, solo, sin nadie que escuchara mi llanto. Mis padres, por casualidad sacaban a Tama, nuestro perro, de paseo y me encontraron. Sabía que en parte estaba mal que me sintiera así, ellos solo lo hacían por mi bien, porque no querían que creciera herido, pero después de tantos años diciendo que en la familia no hay mentiras, ni agujeros negros, ¿por qué sentía que algo me tragaba y me asfixiaba por dentro,brutalmente?
¿Podría salir de este pozo oscuro? No lo sabía, si no me encontraban ahora, en este apartamento casi derruido donde me encontraron en el pasado, no sabría que hacer. Sentí las lágrimas cayendo cálidas por mis mejillas entumecidas y me di cuenta del frío que hacía en realidad, de lo heladas que estaban muy manos y del castañeteo de mis dientes. Aún así, seguí llorando en silencio, con la oscuridad de la noche. De pronto, escuché los fuertes ladridos de un perro y la puerta se abrió de golpe fuertemente.
- Sabía que estarías aquí.- Dijo mi padre, apunto de llorar.
Mi madre corrió hacia mí y me abrazó fuertemente, humedeciendo mi hombro con sus lágrimas.
Me encontraron.
- Lo siento.- Susurré hundiendo mi rostro en el pelo de mi madre, estallando en llanto.
Aunque no paramos de llorar, me sentí en casa.
¿Podría salir de este pozo oscuro? No lo sabía, si no me encontraban ahora, en este apartamento casi derruido donde me encontraron en el pasado, no sabría que hacer. Sentí las lágrimas cayendo cálidas por mis mejillas entumecidas y me di cuenta del frío que hacía en realidad, de lo heladas que estaban muy manos y del castañeteo de mis dientes. Aún así, seguí llorando en silencio, con la oscuridad de la noche. De pronto, escuché los fuertes ladridos de un perro y la puerta se abrió de golpe fuertemente.
- Sabía que estarías aquí.- Dijo mi padre, apunto de llorar.
Mi madre corrió hacia mí y me abrazó fuertemente, humedeciendo mi hombro con sus lágrimas.
Me encontraron.
- Lo siento.- Susurré hundiendo mi rostro en el pelo de mi madre, estallando en llanto.
Aunque no paramos de llorar, me sentí en casa.
domingo, 1 de agosto de 2010
Polos Opuestos Capítulo 2
- ¿Cómo te ha salido el examen?
- Perfecto, no sabes cuanto te lo agradezco.
- No tienes que hacerlo, soy tu amiga.
- La nota que saque seguro que es buena y te la debo a ti.
- Enseñar matemáticas lo puede hacer cualquiera.
- No cualquiera me ayudaría.
- Lo que tu digas.
- Por cierto,la cena de ayer...-Se detuvo cuando un chico la interrumpió.
- Perdona, ¿tú eres Sarah?
- Sí...¿para?
Miré a Rose de solsayo extrañada. Ese chico era Luke Taylor, un chico de último curso , capitán del equipo de tenis. Era bastante bueno, gracias a él ganaron el torneo entre institutos. No me extrañaría nada que le hubieran ofrecido varias becas deportivas.
- Me gustaría hablar contigo.
Rose pilló la indirecta y me miró.
- Tengo que preguntarle algo al profesor de bio antes de irme ¿Te veo luego?
- Claro, te espero en mi casa a la misma hora.
- ¡Ok! Llevaré mis libros.
- Más te vale,no quiero que se te olviden otra vez. - Le dije seria , pero con una chispa de humor en los ojos.
La observé alejarse hasta que desapareció por una esquina y entonces me giré hacia él.
- ¿Qué querías decirme? Y, por favor, se directo.
- Bueno, he oído que sacas muy buenas notas y...
- Ni se te ocurra pedírmelo.
- ¿Perdón?
- Me vas a pedir que ayude a algún amiguito tuyo de mi clase o algún curso inferior ¿no?
- Si me dejas hablar será más fácil. Es cierto que quiero pedirte ayuda,quiero que me ayudes a mí.
- ¿Cómo? Pero si sacas de las mejores notas,y soy más pequeña que tú.
- Cierto, pero mientras hablaba con los profesores sacaron el tema de tu nivel. Parece ser bastante superior a la media. Querían ascenderte de curso, pero tu todavía no les has contestado.
- Profesores bocazas... Y bueno, aunque mi respuesta va a ser negativa, me gustaría saber para qué.
- Ellos tenían razón, eres testaruda.- Afirmó con una sonrisa.- Bueno, saco buenas notas menos en física y no quiero arriesgarme a sacar mala nota.
- Tu media bajaría ¿Es eso lo que te preocupa?
- Así es. No me he esforzado tanto para que una asignatura me hunda.
- ¿Y por qué recurres a mí? Soy un par de cursos menor que tú y hay muchos a los que se le da bien.
- Bueno,he oído a esa amiga tuya hablar de lo buena maestra que eres y, además, el profesor específicamente te recomendó a ti.
- Pero a ella la ayudo porque es mi amiga ¿Qué razón hay para ayudarte a ti?
- Te pagaré las clases.
- No me hace falta el dinero.
- ¿Y si te ayudo con otra asignatura?
- ¿Quién te ha dicho que necesite ayuda?- Pregunté cortante.
- El profesor Gomez me comentó que hay algunos alumnos que podrían tener una mejor nota ,pero...
- Bastante hago con intentarlo.
- Vamos, te puedo ayudar. Así subimos de puntuación los dos.Educación Física con un poco de práctica es fácil, a no ser que tengas alguna enfermedad ¿Tú...?
- No, estoy bastante sana, simplemente mi coordinación mano-ojo, es nula.
- Bueno, entonces te puedo ayudar, lo he hecho varias veces con los principiantes del equipo. Venga, acepta.
Me lo pensé detenidamente, buscando los pros y los contras. Ciertamente, me sacaba de mis casillas las notas que tenía en E.F., pero no quería estar cerca de Taylor.No le conocía y no sabía si quería conocerlo.
- Está bien.- Contesté resignada.- Primero veamos si te lo tomas en serio. Ven a mi casa a las 5. Espera un momento y te anoto la dirección.
- ¿Tu casa? ¿No sería más cómodo en la biblioteca? - Preguntó dudoso.
- No, Rose ya se ha acostumbrado a ese lugar de estudio, además, así no tenemos que hablar en susurros.Lo tomas o lo dejas. - Afirmé seria.
- Está bien, está bien. No hace falta que te pongas a la defensiva.-Contestó con un sonrisa para aliviar la tensión mientras cogía el papel. - Vale, creo que sé donde está. Nos vemos luego.-
Se despidió y salió corriendo a la entrada.
Me pregunto...¿por qué a mí? Podía haber ido perfectamente a clases particulares y , socialmente, le perjudicaría más estar conmigo. A sus amiguitos no les caía nada bien, aún menos a su novia. Pero eso no era mi problema. Me levanté, cogí mis cosas y me marché a casa. Vaya tarde me esperaba.
xXxXxXxXxXxXx
Comencé un nuevo conjunto para Rose con sus colores favoritos, blanco y rojo. Ya había hecho un boceto.
Era bastante simple, pero mono. Sabía que a ella no le gustaban las cosas demasiado cargadas. Tenía pensado hacerle un liguero y unas medias a juego, pero no sabía si a Rose le gustaban. A mí sí, aunque no los llevaría a clase ni loca. Tendría que preguntarle más tarde.
Miré el reloj, las 4:36. Pronto llegarían, así que me puse ha recogerlo todo y ha preparar la mesa para estudiar.A las 5 en punto sonó el timbre. Cuando abrí, Taylor esperaba con una serena sonrisa.
- Hola de nuevo.
- Si que eres puntual.
- Llevo esperando un rato dudando si este era tu apartamento.
-Podías haber tocado antes, venga pasa, puedes sentarte ahí. -Dije señalando al sofá con la mano.
Me aparté para dejarle entrar y cerré la puerta mientras él se sentaba.
-Vaya...todo esto...me gusta. ¿Quién lo ha decorado?
- Yo, gracias. Tenemos que esperar un poco.
- ¿Por?
- Rose no ha llegado aún, suele llegar un poco tarde.
- Podías habérmelo dicho.
-Todavía te estoy poniendo a prueba.Por cierto, una pregunta, si te esfuerzas tanto,debe ser por la universidad ¿A dónde quieres ir?
- ...A Princeton - Me dijo dudoso.
- Vaya...impresionante. He oído que no sabes que estudiar en la universidad, pero si quieres ir ahí es que, o dudas, o no quieres decírselo a nadie.
Le dirigí una mirada suspicaz mientras servía tres vasos de refresco.
- No se lo he dicho a nadie.
- ¿Te sientes inseguro?,¿o quizás tienes miedo de lo que digan?
- Un poco de ambas.- Me contestó entristecido.
- Perdona, he tocado un tema delicado, pero te voy a dar un consejo aunque no sé si lo necesitas. Pase lo que pase, es tu futuro, es a lo que te vas a dedicar el resto de tu vida. No suele salir bien trabajar en algo que te disgusta, por muy rentable que sea. La vida puede llegar a tener una apariencia vacía, un sabor amargo y te acabas rechazando a ti mismo. ¿Qué demonios importa lo que piensen los demás ahora cuando todo tu futuro está en juego? Mientras quede una mínima esperanza, sigue adelante.- Dije entusiasmada.
Él me miró impresionado, con una mirada insistente con un extraño brillo en los ojos y un inicio de sonrisa en los labios. No sé porqué me sonrojé y tuve que mirar a otro lado.
- ¿Q- Qué pasa?
- Gracias, sí me hacía falta ese consejo.
- No tienes que agradecer nada. Muchos te habrían dado un consejo o una respuesta mejor, este es solo el de una adolescente inmadura.
- Yo no creo lo mismo, me ha ayudado mucho. Ese consejo, lo sabes porque te ha pasado lo mismo ¿verdad?
- Sí- Contesté trémula.
- Lo suponía. Sabes, yo... quiero ser cirujano.
- ¡Vaya! Eso es genial, ¿por qué desconfiabas?
- No sé, me parece una profesión con una responsabilidad tan grande.
- Es cierto, pero si haces bien tu trabajo pienso que debe ser algo tan... satisfactorio. Ver a la gente feliz porque están sanos, porque podrán seguir viendo a la gente que tanto quieren...
- Pero mi familia...
- Claro, tu familia dirije una empresa.
- Sí, y quieren que yo asuma mis ``responsabilidades´´.
- ¿No tienes hermanos?
- Sí.
- Entonces, ¿por qué no se encargan ellos?
- Son muy pequeños y mis padres quieren que toda la familia esté dentro.
- Es una situación complicada, pero son tu familia. Al principio, puede que se nieguen...
- Se negarán.
- Pero con el tiempo aceptarán tu desición y solo querrán verte feliz.
- Es probable.
- ¿Tú quieres a tu familia no?
- Claro.
- ¿Y ellos a ti?
- Supongo, son mi familia.- Me contestó extrañado.
- Entonces no te preocupes . Cuando alguien te quiere, solo quiere lo mejor para ti. En el caso de los padres, por su experiencia, piensan que lo que ellos eligen es lo mejor. Aunque a veces se equivocan, no lo hacen con mala intención. Solo has lo que el corazón te indica. Uf... que cursi.
Él se rió fuertemente. Tenía una risa alegre y tranquila, ligeramente musical. Acabó contagiándomela. Cuando por fin nos tranquilizamos, me volvió a mirar de esa forma tan extraña.
- Tú...- Comenzó a decir, pero le interrumpió alguien tocando el timbre.
- Debe ser Rose,Taylor siéntate y comienza a sacar tus libros.
Él se dirigió rápidamente a la mesa después decir ``Sí, señora´´ con la mano en la frente. Resultó muy cómico.
Cuando abrí la puerta encontré a Rose totalmente colorada y casi sin aire.
- Perdóname, no había manera de que Cynthia se durmiera.
- No pasa nada, venga entra. En un momento te doy un vaso de agua.
- Gracias.- Me sonrió y paso a mi lado para ir a la mesa. Al verle allí sentado saludándola con la mano se giró hacia mí con la sorpresa aún en la cara.
-¿Qué...?- Me empezó a susurrar.
- Después te lo explico, ahora será mejor que empezemos.
Fin del Capítulo 2
- Perfecto, no sabes cuanto te lo agradezco.
- No tienes que hacerlo, soy tu amiga.
- La nota que saque seguro que es buena y te la debo a ti.
- Enseñar matemáticas lo puede hacer cualquiera.
- No cualquiera me ayudaría.
- Lo que tu digas.
- Por cierto,la cena de ayer...-Se detuvo cuando un chico la interrumpió.
- Perdona, ¿tú eres Sarah?
- Sí...¿para?
Miré a Rose de solsayo extrañada. Ese chico era Luke Taylor, un chico de último curso , capitán del equipo de tenis. Era bastante bueno, gracias a él ganaron el torneo entre institutos. No me extrañaría nada que le hubieran ofrecido varias becas deportivas.
- Me gustaría hablar contigo.
Rose pilló la indirecta y me miró.
- Tengo que preguntarle algo al profesor de bio antes de irme ¿Te veo luego?
- Claro, te espero en mi casa a la misma hora.
- ¡Ok! Llevaré mis libros.
- Más te vale,no quiero que se te olviden otra vez. - Le dije seria , pero con una chispa de humor en los ojos.
La observé alejarse hasta que desapareció por una esquina y entonces me giré hacia él.
- ¿Qué querías decirme? Y, por favor, se directo.
- Bueno, he oído que sacas muy buenas notas y...
- Ni se te ocurra pedírmelo.
- ¿Perdón?
- Me vas a pedir que ayude a algún amiguito tuyo de mi clase o algún curso inferior ¿no?
- Si me dejas hablar será más fácil. Es cierto que quiero pedirte ayuda,quiero que me ayudes a mí.
- ¿Cómo? Pero si sacas de las mejores notas,y soy más pequeña que tú.
- Cierto, pero mientras hablaba con los profesores sacaron el tema de tu nivel. Parece ser bastante superior a la media. Querían ascenderte de curso, pero tu todavía no les has contestado.
- Profesores bocazas... Y bueno, aunque mi respuesta va a ser negativa, me gustaría saber para qué.
- Ellos tenían razón, eres testaruda.- Afirmó con una sonrisa.- Bueno, saco buenas notas menos en física y no quiero arriesgarme a sacar mala nota.
- Tu media bajaría ¿Es eso lo que te preocupa?
- Así es. No me he esforzado tanto para que una asignatura me hunda.
- ¿Y por qué recurres a mí? Soy un par de cursos menor que tú y hay muchos a los que se le da bien.
- Bueno,he oído a esa amiga tuya hablar de lo buena maestra que eres y, además, el profesor específicamente te recomendó a ti.
- Pero a ella la ayudo porque es mi amiga ¿Qué razón hay para ayudarte a ti?
- Te pagaré las clases.
- No me hace falta el dinero.
- ¿Y si te ayudo con otra asignatura?
- ¿Quién te ha dicho que necesite ayuda?- Pregunté cortante.
- El profesor Gomez me comentó que hay algunos alumnos que podrían tener una mejor nota ,pero...
- Bastante hago con intentarlo.
- Vamos, te puedo ayudar. Así subimos de puntuación los dos.Educación Física con un poco de práctica es fácil, a no ser que tengas alguna enfermedad ¿Tú...?
- No, estoy bastante sana, simplemente mi coordinación mano-ojo, es nula.
- Bueno, entonces te puedo ayudar, lo he hecho varias veces con los principiantes del equipo. Venga, acepta.
Me lo pensé detenidamente, buscando los pros y los contras. Ciertamente, me sacaba de mis casillas las notas que tenía en E.F., pero no quería estar cerca de Taylor.No le conocía y no sabía si quería conocerlo.
- Está bien.- Contesté resignada.- Primero veamos si te lo tomas en serio. Ven a mi casa a las 5. Espera un momento y te anoto la dirección.
- ¿Tu casa? ¿No sería más cómodo en la biblioteca? - Preguntó dudoso.
- No, Rose ya se ha acostumbrado a ese lugar de estudio, además, así no tenemos que hablar en susurros.Lo tomas o lo dejas. - Afirmé seria.
- Está bien, está bien. No hace falta que te pongas a la defensiva.-Contestó con un sonrisa para aliviar la tensión mientras cogía el papel. - Vale, creo que sé donde está. Nos vemos luego.-
Se despidió y salió corriendo a la entrada.
Me pregunto...¿por qué a mí? Podía haber ido perfectamente a clases particulares y , socialmente, le perjudicaría más estar conmigo. A sus amiguitos no les caía nada bien, aún menos a su novia. Pero eso no era mi problema. Me levanté, cogí mis cosas y me marché a casa. Vaya tarde me esperaba.
xXxXxXxXxXxXx
Comencé un nuevo conjunto para Rose con sus colores favoritos, blanco y rojo. Ya había hecho un boceto.
Era bastante simple, pero mono. Sabía que a ella no le gustaban las cosas demasiado cargadas. Tenía pensado hacerle un liguero y unas medias a juego, pero no sabía si a Rose le gustaban. A mí sí, aunque no los llevaría a clase ni loca. Tendría que preguntarle más tarde.
Miré el reloj, las 4:36. Pronto llegarían, así que me puse ha recogerlo todo y ha preparar la mesa para estudiar.A las 5 en punto sonó el timbre. Cuando abrí, Taylor esperaba con una serena sonrisa.
- Hola de nuevo.
- Si que eres puntual.
- Llevo esperando un rato dudando si este era tu apartamento.
-Podías haber tocado antes, venga pasa, puedes sentarte ahí. -Dije señalando al sofá con la mano.
Me aparté para dejarle entrar y cerré la puerta mientras él se sentaba.
-Vaya...todo esto...me gusta. ¿Quién lo ha decorado?
- Yo, gracias. Tenemos que esperar un poco.
- ¿Por?
- Rose no ha llegado aún, suele llegar un poco tarde.
- Podías habérmelo dicho.
-Todavía te estoy poniendo a prueba.Por cierto, una pregunta, si te esfuerzas tanto,debe ser por la universidad ¿A dónde quieres ir?
- ...A Princeton - Me dijo dudoso.
- Vaya...impresionante. He oído que no sabes que estudiar en la universidad, pero si quieres ir ahí es que, o dudas, o no quieres decírselo a nadie.
Le dirigí una mirada suspicaz mientras servía tres vasos de refresco.
- No se lo he dicho a nadie.
- ¿Te sientes inseguro?,¿o quizás tienes miedo de lo que digan?
- Un poco de ambas.- Me contestó entristecido.
- Perdona, he tocado un tema delicado, pero te voy a dar un consejo aunque no sé si lo necesitas. Pase lo que pase, es tu futuro, es a lo que te vas a dedicar el resto de tu vida. No suele salir bien trabajar en algo que te disgusta, por muy rentable que sea. La vida puede llegar a tener una apariencia vacía, un sabor amargo y te acabas rechazando a ti mismo. ¿Qué demonios importa lo que piensen los demás ahora cuando todo tu futuro está en juego? Mientras quede una mínima esperanza, sigue adelante.- Dije entusiasmada.
Él me miró impresionado, con una mirada insistente con un extraño brillo en los ojos y un inicio de sonrisa en los labios. No sé porqué me sonrojé y tuve que mirar a otro lado.
- ¿Q- Qué pasa?
- Gracias, sí me hacía falta ese consejo.
- No tienes que agradecer nada. Muchos te habrían dado un consejo o una respuesta mejor, este es solo el de una adolescente inmadura.
- Yo no creo lo mismo, me ha ayudado mucho. Ese consejo, lo sabes porque te ha pasado lo mismo ¿verdad?
- Sí- Contesté trémula.
- Lo suponía. Sabes, yo... quiero ser cirujano.
- ¡Vaya! Eso es genial, ¿por qué desconfiabas?
- No sé, me parece una profesión con una responsabilidad tan grande.
- Es cierto, pero si haces bien tu trabajo pienso que debe ser algo tan... satisfactorio. Ver a la gente feliz porque están sanos, porque podrán seguir viendo a la gente que tanto quieren...
- Pero mi familia...
- Claro, tu familia dirije una empresa.
- Sí, y quieren que yo asuma mis ``responsabilidades´´.
- ¿No tienes hermanos?
- Sí.
- Entonces, ¿por qué no se encargan ellos?
- Son muy pequeños y mis padres quieren que toda la familia esté dentro.
- Es una situación complicada, pero son tu familia. Al principio, puede que se nieguen...
- Se negarán.
- Pero con el tiempo aceptarán tu desición y solo querrán verte feliz.
- Es probable.
- ¿Tú quieres a tu familia no?
- Claro.
- ¿Y ellos a ti?
- Supongo, son mi familia.- Me contestó extrañado.
- Entonces no te preocupes . Cuando alguien te quiere, solo quiere lo mejor para ti. En el caso de los padres, por su experiencia, piensan que lo que ellos eligen es lo mejor. Aunque a veces se equivocan, no lo hacen con mala intención. Solo has lo que el corazón te indica. Uf... que cursi.
Él se rió fuertemente. Tenía una risa alegre y tranquila, ligeramente musical. Acabó contagiándomela. Cuando por fin nos tranquilizamos, me volvió a mirar de esa forma tan extraña.
- Tú...- Comenzó a decir, pero le interrumpió alguien tocando el timbre.
- Debe ser Rose,Taylor siéntate y comienza a sacar tus libros.
Él se dirigió rápidamente a la mesa después decir ``Sí, señora´´ con la mano en la frente. Resultó muy cómico.
Cuando abrí la puerta encontré a Rose totalmente colorada y casi sin aire.
- Perdóname, no había manera de que Cynthia se durmiera.
- No pasa nada, venga entra. En un momento te doy un vaso de agua.
- Gracias.- Me sonrió y paso a mi lado para ir a la mesa. Al verle allí sentado saludándola con la mano se giró hacia mí con la sorpresa aún en la cara.
-¿Qué...?- Me empezó a susurrar.
- Después te lo explico, ahora será mejor que empezemos.
Fin del Capítulo 2
sábado, 3 de julio de 2010
Polos opuestos Capítulo 1
Necesitaba libertad. Tenía unas ganas horribles de que terminase ese maldito curso para irme de ese instituto plagado de incompetentes ,pero el curso acaba de comenzar. Ellos no saben defenderse solos ni en broma. Intentan disimularlo con sus peleitas de pacotilla que solo sirven para llamar la atención. Por favor, han recibido golpes peores en los equipos deportivos, la única diferencia es que aquí no tienen la entrepierna protegida, en el caso de los chicos. Y esas chicas...bueno, tienen unos metodos de llamar la atención muy peculiares. Me pregunto como se las apañarían solos en el mundo real sin la ayuda de sus queridos padres. Ellos que van a devorar el mundo y luego es el mundo el que los devora a ellos hasta el último delicioso bocado.
Es gracioso, siendo el mundo tan grande y, cuando estás en el instituto, es como si eso fuera un reino, un país independiente. Había una jerarquía de popularidad un tanto extraña. Era como una red invisible , pero ahí estaba y todos los estudiantes estábamos muy conscientes de ello. Aunque, sinceramente, yo no le hacía mucho caso. Para mí, el instituto era un edificio donde recibía clases y hacía exámenes. Tenía pensado apuntarme a algún club , pero ninguno me convencía. Probablemente, si me hubiera unido a esa telaraña pegajosa sería una de las peores nerd. Con mi esfuerzo sacaba las mejores notas y pasaba de arreglarme para el instituto. No iba como ``La Fea´´ pero iba en plan cómodo, iba ... normal.
Ya había terminado con la última clase y podía ir a mi casa de una vez. Mejor dicho mi apartamento. Todo el mundo estaba en los pasillos para dejar las cosas e irse a casa, tanto en sus coches como en autobús. Yo era de las pocas que iba caminando. Mi apartamento estaba cerca, a un par de calles. Cuando entre en el frío edificio pintado de rojo y marrón y con la madera de las puertas y las ventanas un poco desgastada, me olvidé del ascensor y subí hasta el 5º piso caminando. No era claustrofóbica pero, prefería hacer un poco de ejercicio a quedarme 5 minutos parada en ese ascensor tan dudoso de ejecutar un funcionamiento correcto. Cuando llegué a mi puerta 5B introduje la llave en la cerradura y la gire. Se escuchó un fuerte click y se abrió la puerta. Entré y la cerré por dentro dando paso a mi querido hogar. Este sitio, aunque era un poco sencillo y antiguo, era el lugar en el que más cómoda me sentía. Aquí podía hacer lo que quería sin sentir esas miradas clavadas en mi espalda. Aunque no me importara lo que pensaran de mí, no es comodo que te estén mirando todo el día esperando que hagas algo cómico o extraño. Ni que fuera un payaso o un fantasma.
El salón era sencillo, pintado de naranja y el techo de blanco, con una lámpara de pie en la esquina al lado de la tele, un pequeño sofá negro con una manta blanca encima y enfrente una pequeña mesa de té de madera con un mantelito blanco y una figurita de hada hecha de cobre.Había dos cuadros dorados de ninfas en las paredes. En la misma sala, al lado de los ventanales,a la izquierda; estaba una mesa mediana con seis sillas de madera, un mantel pequeño idéntico al de la mesa de té, con un jarrón con lirios blancos encima.
La cocina era un cuarto que se podía ver desde la sala gracias a que la encimera formaba parte de ambos cuartos como una barra de bar. La cocina era amarilla con el techo blanco, decorada con un jarrón en la esquina y el enorme reloj que había en la pared.Me fascinó cuando lo vi, era un reloj matemático. Mi cuarto era bastante sencillo, pintado de verde, en el estaban la cama con la colcha lima, mi armario blanco, mi gran estantería, donde guardaba todos mis libros y películas, y el escritorio de madera que estaba en la esquina, al lado de la ventana. Ahí hacía mis tareas, estudiaba y utilizaba mi portátil. El único cuarto que me falta es el baño, pintado en un extraño tono miel. Las velas aromáticas, los jabones sin estrenar y todas las cosas relacionadas con el aseo personal las guardaba en las gavetas bajo el lavamanos. Los artículos de limpieza los guardaba todos en unas gavetas de la cocina.
Básicamente esa es toda mi casa, solo vivo yo aquí. Mi padre falleció en un asalto al banco cuando tenía 5 años, le recuerdo , pero no tanto como a mi me gustaría. Mi madre está en Francia por motivos de trabajo y yo no quería irme, aunque ahora me sorprendo de mi decición, y nos las arreglamos para que Carlo venga una vez en semana para supervisar las cosas. Solo se queda a tomar un café y se va, así que realmente vivo sola.
Me dirigí a la cocina para prepararme algo de comer. Nada más abrir la nevera vi huevos y había pelado unas papas ayer por la noche. Tortilla. Conté los huevos y vi que no me daban, pues nada, papas revueltas. Lo hice más rápido de lo que creía y mientras comía mirando la gente caminando por la calle sonó el teléfono. Me levanté y lo cogí al tercer pitido.
- ¿Diga?
- Sarah, ¿al final voy esta tarde a tu casa?
- Claro Rose, no hay problema, ¿qué es?
- Matemáticas.
- Esta bien, te veo a las 5.
- De acuerdo, ahí estaré.
Colgué y miré el reloj de la cocina, eran las 3:25, todavía tenía tiempo de terminar de comer y terminar la pieza.
Después de limpiar los platos, fui a mi armario, saqué la caja de coser y una bolsita de la gaveta pequeña inferior del armario. Me senté en el sofá, cogí hilo y aguja para empezar a coser. Un bordado por aquí, otro por allá y antes de lo que esperaba Rose estaba tocando el timbre. Deje las cosas sobre la caja y casi corrí ha abrir la puerta. Cuando abrí, vi la sonrisa resplandeciente de Rose. Ella era una chica muy, muy hiperactiva, alegre y entusiasta. Cuando hacía algo, por muy absurdo que fuera, lo daba todo. Era de cuerpo pequeño y cara de niña con poquitas pecas en la nariz. De pelo rubio corto, por el cuello, ojos grandes negros.
- ¿Empezamos ya o...? ¡Vaya, lo has terminado ya!- Dijo corriendo hacia el sofá, tomando la pieza en sus manos.
- Le falta pequeños detalles.
- Me encanta la lencería que haces.- Dijo fascinada.
Sí, la pieza era un sujetador azul con sutiles bordados en forma de estrellas. Me encantaba la ropa interior, para mí, la ropa interior era una protección muy valiosa para las mujeres. No sería la misma sin ella... es difícil de explicar.
-¿Crees que podrías hacerme uno a mí?
- Claro, pero eso lo hablamos luego, ahora vamos a estudiar.
- Vale. - Afirmó sonriente, dejando el sujetador en su lugar y llendo a la mesa del comedor. Se detuvo en seco y empezó a rebuscar en su maleta hasta encontrar el monedero.
- Ten. - Dijo dandome 40 euros.
- ¿Para qué?
- Por las clases.
- Rose, no hace falta...
- Si hace falta, llevo todo el mes viniendo aquí ,hasta me quedo a cenar, es poco en comparación, pero mi madre y yo nos sentimos mejor así, aunque debería haberte traído más.
- Rose...pero si yo te enseño porque quiero, y me gusta cocinar, no hay ningún problema en que te quedes a cenar.
- Da igual, quédatelo, por favor.- Me miró con carita de perrito.
Suspiré resignada.
- Está bien, pero el sujetador si será un regalo ¿vale?
- Trato. - Dijo dándome un abrazo.
Se me olvidó otra de sus cualidades, era muy cariñosa.
- Venga, vamos ¿A ver, qué no entiendes?
Fin del Capítulo 1
Espero que les haya gustado este primer capítulo, me gusto mucho escribirlo. El reloj matemático es este, me llamo mucho la atención.¡Ah! La sala es la siguiente imagen, la tomé como base y la cambié un poco. La cocina estaría detras del fotógrafo. Poco a poco iré dando mas información de los personajes. Espero sus comentarios. Adiós ^^


Es gracioso, siendo el mundo tan grande y, cuando estás en el instituto, es como si eso fuera un reino, un país independiente. Había una jerarquía de popularidad un tanto extraña. Era como una red invisible , pero ahí estaba y todos los estudiantes estábamos muy conscientes de ello. Aunque, sinceramente, yo no le hacía mucho caso. Para mí, el instituto era un edificio donde recibía clases y hacía exámenes. Tenía pensado apuntarme a algún club , pero ninguno me convencía. Probablemente, si me hubiera unido a esa telaraña pegajosa sería una de las peores nerd. Con mi esfuerzo sacaba las mejores notas y pasaba de arreglarme para el instituto. No iba como ``La Fea´´ pero iba en plan cómodo, iba ... normal.
Ya había terminado con la última clase y podía ir a mi casa de una vez. Mejor dicho mi apartamento. Todo el mundo estaba en los pasillos para dejar las cosas e irse a casa, tanto en sus coches como en autobús. Yo era de las pocas que iba caminando. Mi apartamento estaba cerca, a un par de calles. Cuando entre en el frío edificio pintado de rojo y marrón y con la madera de las puertas y las ventanas un poco desgastada, me olvidé del ascensor y subí hasta el 5º piso caminando. No era claustrofóbica pero, prefería hacer un poco de ejercicio a quedarme 5 minutos parada en ese ascensor tan dudoso de ejecutar un funcionamiento correcto. Cuando llegué a mi puerta 5B introduje la llave en la cerradura y la gire. Se escuchó un fuerte click y se abrió la puerta. Entré y la cerré por dentro dando paso a mi querido hogar. Este sitio, aunque era un poco sencillo y antiguo, era el lugar en el que más cómoda me sentía. Aquí podía hacer lo que quería sin sentir esas miradas clavadas en mi espalda. Aunque no me importara lo que pensaran de mí, no es comodo que te estén mirando todo el día esperando que hagas algo cómico o extraño. Ni que fuera un payaso o un fantasma.
El salón era sencillo, pintado de naranja y el techo de blanco, con una lámpara de pie en la esquina al lado de la tele, un pequeño sofá negro con una manta blanca encima y enfrente una pequeña mesa de té de madera con un mantelito blanco y una figurita de hada hecha de cobre.Había dos cuadros dorados de ninfas en las paredes. En la misma sala, al lado de los ventanales,a la izquierda; estaba una mesa mediana con seis sillas de madera, un mantel pequeño idéntico al de la mesa de té, con un jarrón con lirios blancos encima.
La cocina era un cuarto que se podía ver desde la sala gracias a que la encimera formaba parte de ambos cuartos como una barra de bar. La cocina era amarilla con el techo blanco, decorada con un jarrón en la esquina y el enorme reloj que había en la pared.Me fascinó cuando lo vi, era un reloj matemático. Mi cuarto era bastante sencillo, pintado de verde, en el estaban la cama con la colcha lima, mi armario blanco, mi gran estantería, donde guardaba todos mis libros y películas, y el escritorio de madera que estaba en la esquina, al lado de la ventana. Ahí hacía mis tareas, estudiaba y utilizaba mi portátil. El único cuarto que me falta es el baño, pintado en un extraño tono miel. Las velas aromáticas, los jabones sin estrenar y todas las cosas relacionadas con el aseo personal las guardaba en las gavetas bajo el lavamanos. Los artículos de limpieza los guardaba todos en unas gavetas de la cocina.
Básicamente esa es toda mi casa, solo vivo yo aquí. Mi padre falleció en un asalto al banco cuando tenía 5 años, le recuerdo , pero no tanto como a mi me gustaría. Mi madre está en Francia por motivos de trabajo y yo no quería irme, aunque ahora me sorprendo de mi decición, y nos las arreglamos para que Carlo venga una vez en semana para supervisar las cosas. Solo se queda a tomar un café y se va, así que realmente vivo sola.
Me dirigí a la cocina para prepararme algo de comer. Nada más abrir la nevera vi huevos y había pelado unas papas ayer por la noche. Tortilla. Conté los huevos y vi que no me daban, pues nada, papas revueltas. Lo hice más rápido de lo que creía y mientras comía mirando la gente caminando por la calle sonó el teléfono. Me levanté y lo cogí al tercer pitido.
- ¿Diga?
- Sarah, ¿al final voy esta tarde a tu casa?
- Claro Rose, no hay problema, ¿qué es?
- Matemáticas.
- Esta bien, te veo a las 5.
- De acuerdo, ahí estaré.
Colgué y miré el reloj de la cocina, eran las 3:25, todavía tenía tiempo de terminar de comer y terminar la pieza.
Después de limpiar los platos, fui a mi armario, saqué la caja de coser y una bolsita de la gaveta pequeña inferior del armario. Me senté en el sofá, cogí hilo y aguja para empezar a coser. Un bordado por aquí, otro por allá y antes de lo que esperaba Rose estaba tocando el timbre. Deje las cosas sobre la caja y casi corrí ha abrir la puerta. Cuando abrí, vi la sonrisa resplandeciente de Rose. Ella era una chica muy, muy hiperactiva, alegre y entusiasta. Cuando hacía algo, por muy absurdo que fuera, lo daba todo. Era de cuerpo pequeño y cara de niña con poquitas pecas en la nariz. De pelo rubio corto, por el cuello, ojos grandes negros.
- ¿Empezamos ya o...? ¡Vaya, lo has terminado ya!- Dijo corriendo hacia el sofá, tomando la pieza en sus manos.
- Le falta pequeños detalles.
- Me encanta la lencería que haces.- Dijo fascinada.
Sí, la pieza era un sujetador azul con sutiles bordados en forma de estrellas. Me encantaba la ropa interior, para mí, la ropa interior era una protección muy valiosa para las mujeres. No sería la misma sin ella... es difícil de explicar.
-¿Crees que podrías hacerme uno a mí?
- Claro, pero eso lo hablamos luego, ahora vamos a estudiar.
- Vale. - Afirmó sonriente, dejando el sujetador en su lugar y llendo a la mesa del comedor. Se detuvo en seco y empezó a rebuscar en su maleta hasta encontrar el monedero.
- Ten. - Dijo dandome 40 euros.
- ¿Para qué?
- Por las clases.
- Rose, no hace falta...
- Si hace falta, llevo todo el mes viniendo aquí ,hasta me quedo a cenar, es poco en comparación, pero mi madre y yo nos sentimos mejor así, aunque debería haberte traído más.
- Rose...pero si yo te enseño porque quiero, y me gusta cocinar, no hay ningún problema en que te quedes a cenar.
- Da igual, quédatelo, por favor.- Me miró con carita de perrito.
Suspiré resignada.
- Está bien, pero el sujetador si será un regalo ¿vale?
- Trato. - Dijo dándome un abrazo.
Se me olvidó otra de sus cualidades, era muy cariñosa.
- Venga, vamos ¿A ver, qué no entiendes?
Fin del Capítulo 1
Espero que les haya gustado este primer capítulo, me gusto mucho escribirlo. El reloj matemático es este, me llamo mucho la atención.¡Ah! La sala es la siguiente imagen, la tomé como base y la cambié un poco. La cocina estaría detras del fotógrafo. Poco a poco iré dando mas información de los personajes. Espero sus comentarios. Adiós ^^


jueves, 1 de julio de 2010
Fanfic de Escaflowne
Tengo una cuenta en fanfiction.net ( www.fanfiction.net/u/2309386/MeimiCaro_chan) principal mente por un fanfic de Escaflowne ya que, como a muchos, el final me pareció deprimente, y no porque fuera triste, sino porque es increíblemente seco y abierto y es una lástima porque el anime es realmente bueno, por lo menos en mi opinión.
Bueno, he pensado en ``decirlo´´ por si a alguien le interesa leerlo.
Bueno, he pensado en ``decirlo´´ por si a alguien le interesa leerlo.
lunes, 21 de junio de 2010
Las incógnitas siempre atadas al final
Quién sabe ¿Quién sabe porque estoy aquí? ¿ Por qué me he metido en esto? Ya no recuerdo nada. No entiendo nada y... no sé si quiero entenderlo.
No me quedan fuerzas para seguir, la sangre de mis venas corre fuera de mí, borboteante y tibia, tiñendolo todo de rojo. La culpa me ata las manos y me impide levantarme y seguir adelante ¿Por qué su rostro sonriente, lleno de esa luz que me transmitía tanta calidez, esa dulce tibieza que me llenaba por completo; ahora me quemaba y me flagelaba por dentro? ¿Por qué recordarlo todo ahora? Justo cuando no puedo hacer nada, cuando todo se acaba, ¿por qué toda mi vida apare como una película delante de mis ojos entrecerrados en cuestión de segundos? ¿POR QUÉ?
Un recuerdo,otro, otro...¡otro! Los recuerdos se suceden, desde mi más tierna infancia hasta ahora. De pronto, la película se realentizó, quizás por cosa de mi masoquista imaginación, en cada momento en el que aparecía ella y, maldita sea, hasta ahora no me había dado cuenta de hasta que punto llenaba mi vida y lo vacío que estaba ahora. He perdido. Y siguen sucediendo las imágenes mientras me hundo cada vez más en una profunda oscuridad, cierro los ojos y me llevo el recuerdo de su sonrisa y su mirada iluminada antes caer en las tenebrosas y afiladas garras de la muerte.
No me quedan fuerzas para seguir, la sangre de mis venas corre fuera de mí, borboteante y tibia, tiñendolo todo de rojo. La culpa me ata las manos y me impide levantarme y seguir adelante ¿Por qué su rostro sonriente, lleno de esa luz que me transmitía tanta calidez, esa dulce tibieza que me llenaba por completo; ahora me quemaba y me flagelaba por dentro? ¿Por qué recordarlo todo ahora? Justo cuando no puedo hacer nada, cuando todo se acaba, ¿por qué toda mi vida apare como una película delante de mis ojos entrecerrados en cuestión de segundos? ¿POR QUÉ?
Un recuerdo,otro, otro...¡otro! Los recuerdos se suceden, desde mi más tierna infancia hasta ahora. De pronto, la película se realentizó, quizás por cosa de mi masoquista imaginación, en cada momento en el que aparecía ella y, maldita sea, hasta ahora no me había dado cuenta de hasta que punto llenaba mi vida y lo vacío que estaba ahora. He perdido. Y siguen sucediendo las imágenes mientras me hundo cada vez más en una profunda oscuridad, cierro los ojos y me llevo el recuerdo de su sonrisa y su mirada iluminada antes caer en las tenebrosas y afiladas garras de la muerte.
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